De puntillas

Deberías ver las rozaduras de mis talones después de tanto tiempo caminando de puntillas. Sí, ya sé que es ridículo, pero la vida no está hecha para ser un hombre y medir menos de un metro treinta. Créeme, es complicado caminar por la calle con la cabeza a la altura de la polla de los otros tíos, y pretender que tu amor propio permanezca intacto. Me he pasado la vida andando de puntillas, como si eso me alargase, o mejor aún, me convirtiese en invisible, pero hoy he decidido que ya está bien, que se acabó porque, de seguir haciéndolo, nunca podría haberte citado aquí para preguntarte, con los pies bien anclados al suelo, si quieres casarte conmigo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s